Sophie Adenot presenta una imagen cerebral relacionada con Brain-DTI. Fotografía: ©ESA/NASA.
La Agencia Espacial Europea informó el 30 de octubre que el proyecto Brain-DTI estudia los cambios cerebrales asociados con la vida en microgravedad mediante resonancias magnéticas antes y después de los vuelos espaciales. La investigación incluye a la astronauta Sophie Adenot, quien regresó a la Tierra tras una misión de 237 días.
EUROPA. La Agencia Espacial Europea (ESA) presentó nuevos detalles del experimento Brain-DTI, desarrollado para comprender cómo se adapta el cerebro humano a la ausencia de gravedad y cómo se recupera una vez que los astronautas regresan a la Tierra.
El proyecto utiliza imágenes por tensor de difusión (DTI) para estudiar la organización de las vías nerviosas y detectar modificaciones en la sustancia blanca del cerebro. También emplea resonancia magnética funcional en reposo para examinar la comunicación entre distintas regiones cerebrales.
Las pruebas se complementan con imágenes anatómicas destinadas a observar posibles desplazamientos del cerebro dentro del cráneo, cambios en el tamaño de los ventrículos y la redistribución del líquido cefalorraquídeo durante los vuelos espaciales.
La ESA explicó que estos datos también pueden aportar información sobre el síndrome neuroocular asociado al vuelo espacial, conocido por sus siglas en inglés SANS, una alteración que afecta la visión de algunos astronautas durante misiones prolongadas. Los investigadores buscan aclarar las relaciones entre la redistribución de líquidos y los cambios observados en ojos y cerebro.
Según el investigador principal, Floris Wuyts, de la Universidad de Amberes, el programa ha reunido desde 2013 resonancias cerebrales de alrededor de 50 astronautas y cosmonautas. La agencia lo presenta como el mayor estudio de neuroimagen realizado en el ámbito de los vuelos espaciales humanos.
El equipo considera especialmente importante obtener imágenes poco después del aterrizaje, porque el cerebro comienza a readaptarse a la gravedad terrestre de inmediato. En el caso de Adenot, se realizaron tres sesiones de resonancia magnética durante las primeras dos semanas posteriores a su regreso, en las instalaciones :envihab del Centro Aeroespacial Alemán, en Colonia.
Está previsto realizar otra exploración seis meses después del regreso para observar la evolución de la recuperación. Las mediciones permitirán estudiar si esa readaptación sigue un patrón lineal, exponencial u otro comportamiento más complejo; todavía no se ha presentado una conclusión definitiva sobre ese proceso.
Brain-DTI cuenta con apoyo de la ESA y del programa BELSPO-Prodex, y reúne a instituciones y especialistas de varios países. La agencia señala que sus resultados pueden ayudar a comprender mejor problemas de equilibrio, mareos y recuperación vestibular, además de contribuir a la preparación de futuras misiones espaciales prolongadas.
Fotografía: Sophie Adenot muestra una imagen cerebral vinculada al experimento Brain-DTI durante su estancia en la Estación Espacial Internacional. Crédito: ©ESA/NASA. Imagen oficial difundida el 29 de octubre de 2026, referencia 530116. Uso editorial; no implica respaldo institucional.
Fuentes: ESA, «Brain-DTI: How space reshapes astronauts’ brains», 30 de octubre de 2026; ficha de la fotografía ESA/NASA; condiciones de uso editorial de imágenes ESA.