El exjefe militar Gadi Eisenkot figura entre los principales rivales del primer ministro en unos comicios marcados por la seguridad y la guerra en Gaza.
Jerusalén.– El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, busca mantenerse en el poder en las elecciones parlamentarias del martes 27 de octubre, en una contienda en la que el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot lidera una de las principales alternativas opositoras.
Los comicios son los primeros desde el ataque encabezado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023. Los fallos de seguridad previos a esa ofensiva y la conducción de las guerras posteriores han ocupado un lugar central en la campaña.
Los sondeos apuntan a una competencia ajustada entre las fuerzas vinculadas a Netanyahu y sus rivales, aunque ninguna de las principales agrupaciones tiene asegurada una mayoría. La Knéset cuenta con 120 escaños y se necesitan 61 para conformar una mayoría parlamentaria.
Netanyahu, dirigente del Likud y el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo en Israel, destaca su gestión de seguridad y su relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El jefe de Gobierno enfrenta un proceso judicial por corrupción, cargos que niega. También pesa sobre él una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con Gaza.
Eisenkot, quien encabezó el Estado Mayor entre 2015 y 2019, ha prometido promover la unidad y reclamar responsabilidades por los fallos del 7 de octubre. El exmilitar también ha cuestionado la violencia de colonos israelíes contra palestinos en Cisjordania ocupada.
El candidato se opone a la creación de un Estado palestino bajo un Gobierno encabezado por él, según informó Le Monde. Su trayectoria militar está vinculada a la llamada doctrina Dahiya, asociada al uso de fuerza masiva contra zonas donde opera Hezbolá.
Su hijo Gal y dos sobrinos murieron en combate en Gaza. Eisenkot, hijo de judíos marroquíes, ha presentado sus orígenes como parte de una trayectoria diferente de la del actual primer ministro.
Tras la votación, la distribución de escaños y las negociaciones entre partidos determinarán quién tendrá posibilidades de formar Gobierno. Si ningún bloque reúne los apoyos necesarios, el proceso podría prolongarse.